31 ene 2010

Crónicas de estar por casa V

Gracias por gritar mi nombre. 
Por no dejarme hundida entre sábanas. Cayendo en el lodo de la cama, enterrando mi cuerpo en la almohada. Las mantas blancas me tapaban, el edredón llegaba hasta la altura de las rodillas, y mis pies descalzos al aire.Y entonces sonó el timbre. Y me sacó del hundimiento, de la nada. Y alguien grito mi nombre, y aparte telas y cascadas de ropa blanca. Me sacaste de mi sueño, donde el traje negro me adornaba, donde todo lo que había a mi alrededor eran rocas y salitre, y mariposas negras que se fundían con la noche, un sueño cuya luna no iluminaba. Y yo, sentada en la barcaza, dejando volatizar las ideas, con la marea, a mis espaldas.
Gracias por gritar mi nombre, y darme la mano para salir de esa tierra angosta y odiosa. Ahora estoy junto a ti, y ya ni la nada podrá separarnos. 

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