Me siento en el sofá -de nuevo- miro al techo - de nuevo- y sonrío - de nuevo-. Adiós problemas...
Entro en la cocina, que esta en penumbra, y abro el primer estante, ese que tiene la puerta rota y por las noches no sabe más que chirriar causándome pavor. Cojo las pastillas contra el mareo y me las trago sin agua. Saben a medicina podrida y me entran ganas de esculpirlas. Me tumbo en la cama y cierro los ojos, durmiendo, dejándome llevar por una marea de sueños imposibles, tontos y absurdos, creyendo que se van a cumplir, dejándome llevar por una marea... - de nuevo-.