3 mar 2010

Crónicas de estar por casa XI

Me levantan del sofá donde yacía sumida en mis pensamientos, cogiéndome del brazo, tirando bruscamente. Mi cabeza apenas tiene tiempo a reaccionar, el tiempo es lento y continuo, pesado. No me quiero mover, estoy cansada, con ganas de dormir, de quedarme sola en casa, sola con mis penas, mis llantos y mis amarguras, sola con mi malhumor y mis gritos obscenos. En realidad seque, cuando ya no este me echaran de menos; lástima que no se den cuenta.
Mis pies vuelan por encima de la alfombra, pasan el marco de la puerta sin que me de cuenta y de repente salen a la calle, el sol me da en la cara, produciendo el impacto total, quitándome el sueño de encima. Agito la cabeza cegada por el astro amarillo y me niego a abandonar mi hogar, mi vida, mis sueños, mi cama de siempre.
Me peleo, me escapo, lanzo lágrimas desconsoladas, pero su fuerza es mayor, de nuevo todo pasa ante mis ojos a cámara lenta. Me montan en el coche, cierran la puerta, los retazos de una conversación llegan a mis oídos como una célebre música de fondo, como si nada.
Adiós hogar de siempre, donde quedaran mis penas y mis alegrías... adiós, ojalá me quede la nostalgia.

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