Mi lóbulo occipital.

De pequeña las cosas siempre me salían bien. Si algo se perdía, lo encontraba. Si alguien se ponía malo, se recuperaba. Y así con la mayoría de los acontecimientos que rodeaban mi vida. De hecho, jamás me planteé que las cosas pudiesen ser de otra manera, igual que cuando ves una película de ficción tampoco te planteas que el villano domine el mundo y el protagonista muera. Simplemente, esas cosas no pasan. 
Y cuando te haces mayor (dentro de lo que yo puedo permitirme llamarme mayor) te das cuenta de que el mundo no te favorece para que los acontecimientos se resuelvan solos. De que eres tú el que tiene que saltar los obstáculos y hacer que las cosas vayan bien. Y es duro. Lo es porque en esta sociedad nos han enseñado que cuando un juguete se rompe es más fácil comprar una nuevo que repararlo. Pero yo no quiero ir obviando mis problemas, no quiero intentar encontrar el juguete perfecto porque, seamos sinceros, todos terminan por romperse.
Pese a todos los dilemas, aún veo mi vida y pienso que se pueden arreglar las pequeñas cosas de ella que van mal. Porque por encima de los defectos que tiene, esos defectos que todos tenemos al fin y al cabo, es sin duda maravillosa (y sería una estúpida si no supiese apreciarlo).

9 comentarios:

Dany nphenix dijo...

Me gusto mucho, como siempre, y estoy muy de acuerdo. Gracias por compartir tus relatos.
Besos.

Andres Lopez dijo...

Me hace feliz tu lógica sencilla y sensata.
Cuando ciertas cosa dejan de funcionar nos ayudan a valorar cuando reparamos nuestras cosa o nuestros sentimientos
TU ESCRITO ES SERIO, REALISTA Y NARRADO CON GRANDES DOTES DE INGENIO.
BESOS
ANDRÉ

Laura Drop R. dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo y como siempre, me ha gustado mucho.
(Te dejé un comentario en tu entrada para los relatos narrados, pero no sé por qué no se publica -.- Bueno, te digo por aquí que me encantaría prestarte mi voz si la necesitas. Así que cuando quieras puedes contactar conmigo).
¡Un beso enorme!

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Las cosas comienzan a salir mal o a ser dificultosas cuando se empieza a desear más, a tener sueños utopías. Pero es mejor que tener permanentemente triunfos menores.
Y hay defectos que simultaneamente pueden ser virtudes. La obsesión le sirve a quienes tienen talento creativo, para lograr una mejor obra.

Aellai dijo...

Tienes toda esa razón.
Los defectos son maravillosos, son los que definen a una persona u objeto y la hacen ser diferente.

abrazos ( de oso )

Cristina dijo...

Escribes de forma maravillosa. No sabes lo feliz que estoy de que quieras participar en mi antología. Muchísimas gracias! Un abrazo,
Cristina

Mar Vasquez. dijo...

Me gustó la manera en como expresaste lo difícil que es crecer y lo fácil que sería conformarse con 'lo habitual'. Pienso que cada persona que atraviesa ese cambio de edad, también debería cambiar la perspectiva habitual; querer hacer las cosas por uno mismo y no seguir lo subjetivo.

abrazos.

Mar Vasquez. dijo...

Me gustó la manera en como expresaste lo difícil que es crecer y lo fácil que sería conformarse con 'lo habitual'. Pienso que cada persona que atraviesa ese cambio de edad, también debería cambiar la perspectiva habitual; querer hacer las cosas por uno mismo y no seguir lo subjetivo.

abrazos.

Mar Vasquez. dijo...

Me gustó la manera en como expresaste lo difícil que es crecer y lo fácil que sería conformarse con 'lo habitual'. Pienso que cada persona que atraviesa ese cambio de edad, también debería cambiar la perspectiva habitual; querer hacer las cosas por uno mismo y no seguir lo subjetivo.

abrazos.

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