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16 abr. 2018

Parvulario V

Han pasado dos meses, y vuelvo a cambiar la forma. Muto como un animal, eso soy, un regurgitar continuo de ideales. Abandonada, vuelta a encontrar, me he recluido a este espacio cerrado, acompañada solo de tres almas. A veces cuatro. Muchas cinco.
Nada más.
Escribo y dibujo, sueño, invento mundos y personas que no existen de verdad, y a veces me duele el pecho de pensar que solo vivirán dentro de mi alma y en la de otros pocos. 
Es mi universo igual que yo, y yo estoy viva y respiro y sé que tengo sentido. Pero al final, vivo también solo en la mente de unos cuantos. En la de los demás, para el resto de la humanidad, estoy muerta. 
Somos mis personajes, mis paisajes y yo la misma cosa, y todos moriremos a la vez. Pero para eso queda mucho todavía. 

23 dic. 2017

Parvulario IV

El niño balbucea, se bambolea como una bola dentro de la bolsa y ella quisiera que no estuviese allí, que estuviese en casa abrigado junto a la lumbre y un par de mantas de la abuela por encima, pero no es así. El niño no sabe hablar pero sus ojos han visto muchas cosas, y entre las babas se le escapa lo que sabe; la gaviota encima del cielo, el agua que le moja a veces los pies, la sal que se mete por sus orificios nasales. 
El niño es negro y tiene la piel rasgada y rota como un viejo. En algún momento, ella espera que pueda hablar, que articule las sílabas, bla blu bla, y se ría de los chistes que ella cuenta, y le mame del pecho con su carencia de dientes, de la encía blanda y casi blanca por la falta de nutrientes, pero también sabe que es casi imposible, porque sus pechos están agrietados y tienen costras y la leche no le sale porque tampoco le viene la regla, y se le clavan los huesos de las caderas en el asiento de madera y se le mojan los pies y el culo y el paño rojo que la cubre se le pega a la piel como si fuese una gasa de seda. 
El niño balbucea, ella le toca la mejilla, lo calienta con la palma de la mano, lo pone junto a su pecho, y llora. Un poco solo, que no se den cuenta los demás. Porque en medio del océano, de la tranquilidad y la calma oscura y cruel del océano, su llanto se expandiría como una voz rota en medio del silencio.

6 abr. 2016

Parvulario III.

Uno va creando cosas que, con el tiempo, solo quedan en el recuerdo. Y se regresa a ellas sin consciencia del acto hasta que se tiene el cuello girado.
Las cosas que ya han pasado tienen un recuerdo dulce, o un recuerdo amargo, pero siempre adquieren ese sabor a viejo que nos hacen evocarlas con añoranza. Pienso en todos los libros que me he leído, en todas las canciones que he escuchado, en cada una de las letras que he plasmado en una página en blanco, en el trazo de una mirada. Todas son yo. Están ahí, para siempre. 
Y no me importa que nadie las recuerde, porque tengo al viento.
El viento que se lo lleva todo, que lo arrastra, que lo convierte en algo que no podemos ver cuando ya lo damos por desaparecido (por vencido). El mismo viento que te hace girar el cuello.
Lo bonito de ese tipo de esperanza es que, como el viento y como el tiempo, están siempre 
en todos lado.

22 ene. 2016

Parvulario II.

Escuchó DAdá ▬ismo entre los teclado▬s.
entre las planchas
y entre los ojos
las cuencas)
y los pozos
de los que deletrean
dadá no es `[nada]

dadá no es harte/
y a quién le importa
no consiste en rACIONALIZACIÓn
en faros☼
y en espejos/soɾǝdsǝ
ni en darle vueltas al oɹqәɹәɔ

consiste en  e s p e c t r o s
que nadie conoce
✄ salvo tú
y en d.e.l.e.t.r.e.a.r, en sacar
a la luz
una serie de sombras
de irregularidades
de funcionamietos del cerebro que la ciencia
(no entiende)

consiste solo en ser dadá
balbucear sin sentido
sin                                      consent
imiento

sin pensar en si es ar╦e o no
porque va a ser arte de todas
formas». 

10 ene. 2016

Parvulario I.

Me teneis harta
con vuestras inseguridades
y vuestras predisposiciones
y las etiquetas
que colocais
dentro de cerebros
que ni son vuestros
ni quieren.

2009-2017. Todos los derechos reservados a Ali Alina.