19 feb 2012

Y es que nadie le pone etiquetas a Pam.

Me llamo Pam, soy alérgica a las nueces, y no soporto a los falsos. Mañana cumplo trece primaveras, pero por mí como si cumpliera veinte, porque al mundo le da igual. Desde que nací, supe que nadie me impondría etiquetas, que nadie me impediría llegar a la cima y cumplir mis sueños. Ni el más astuto de los zorros podrá conmigo. Ni los zorros, ni las zorras. Mi música favorita es el jazz, y mi cantante, Bessie Smith. Amo a los Beatles y no soporto a Rihanna, ni a todos los que tratan de imitarla. Como hobbies, me decanto por leer bajo las sábanas, al amparo de una linterna medio gastada, e imaginando peripecias e historias acabo por cerrar los ojos y dormirme. Esa soy yo, esa es Pam, y si no te gusto siempre puedes mirar hacia otro lado.
La chica rubia sonrió a la clase vacía, estrujó el papel y lo tiró a la basura. "Una lástima" Se dijo mientras le pegaba un mordisco a su bocadillo "Que no se puedan decir estas cosas en la realidad, y al final tenga que escribir una redacción típica de mi edad, llena de rosas y bazofia". 

9 feb 2012

Camino por calles sin nombre.

La ciudad está enterrada en la derrota. Hundida hasta los tejados de tierra roja llena de prejuicios, las ventanas abiertas de par en par, con los cristales rotos y flores muertas en las repisas. Hay en el asfalto charcos de sangre y de envidia, nubes que bajan y en vez de rozar el cielo rozan el suelo, remolinos de aire como los que describía Clarín al inicio de La Regenta, que juguetean por las aceras y ascienden en las paredes llenas de escarcha y congeladas por el frío. 
El cielo está tan rojo que parece el infierno. De verdad, el maldito infierno.
Las personas ya no pasean por las calles, solo caminan con la mirada perdida y llena de nebulosas. Y como no los alaban, ni les sonríen, ni les prestan atención, los árboles han terminado desnudos y muertos, y los edificios son todos iguales, ladrillo y hormigón que ya nunca más se admirarán. Las catedrales se han caído -la tierra vuelve a la tierra-, se rajó el papel fibroso de los libros y hay abandonados juguetes en parques que huelen a óxido.

1 feb 2012

La coraza de cristal de la princesa Katapúm!

Yo conozco a una princesa que se llama Katapúm!, pero que ni es guapa, ni joven, ni rica ni nada. Y como no es nada, Katapúm! no recibe peticiones de matrimonio, ni va a rescatarla a su castillo príncipes rubios, altos y apuestos. Por ello, la princesa se ha formado una coraza de cristal y se ha escondido allí para que los que se asomen por su morada no puedan verla. Pero su escudo, cómo ella, es transparente y frágil, aunque no quiere darse cuenta, así que ha decidido que no va a tenerle miedo a nada. Cuando se asoma a la ventana y ve todos los bosques y las montañas que se extienden a su alrededor sueña con atravesarlos, y ni siquiera un estremecimiento le recorre la espalda porque, en su lecho de cuatro paredes, ha aprendido a ser valiente.
Katapúm! la invencible, la llamaban, hasta que un día llegó una cabellera oscura, unos ojos grises y una sonrisa perfecta y lo cambiaron todo en dos minutos. En solo dos minutos. 
(Como podéis imaginar, de la coraza de cristal no quedaron más que restos). 

2009-2017. Todos los derechos reservados a Ali Alina.