Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sueños. Mostrar todas las entradas

2 jun. 2016

Rasgar de do menor.

Escúchalo en audiorelato.

Somos exploradores herejes. 
Ya nadie nos cree.
Y entre los arrabales, donde no existe el llanto absurdo, donde no hay mota de polvo sin camino, cargamos una guitarra a la espalda, como si fuera un saco, y dentro guardamos trozos de papel mojados, que estropean la madera, que distorsionan el sonido. 
En medio de todas las chabolas, las sombras se esconden a nuestro paso, y miran a través de las ventanas ¿Seremos o no parte de ellos? Esnifan entre persianas, entre las luces que se cuelan por las persianas, trozos de tiza con la que, en otros lugares, lejos de aquí y de ahora, enseñan. 
Ay, niña. Entre los arrabales no hay sitio para la música preconcebida y formal, no hay sitio para la quietud. Siempre se esconde en el paraje la agonía de una piel oscura, de un rostro deformado, la calamidad de todas las cosas silenciosas que deberían decirse. 
Caminamos en sandalias, o en pies delcazos, cuando el calor, y vemos tantas cosas... por eso somos exploradores, y por eso somos herejes. Porque lo que hemos contemplado en nuestro camino, está tan lejos de lo que contemplan los otros, que la realidad termina convirtiéndose en un cuento de hadas, en una historia de locos.

6 ago. 2015

Ahí va mi disculpa.

Sabes, no sé por qué, ayer fue un buen día. Discutimos (o discutí yo) pero fue un buen día. 
A ti no te importa que yo esté mal, no de esa manera a la que todo el mundo importa. Tú no te rindes, y no sé porque. Es como que escuchas y olvidas, aunque no lo hagas de verdad, siempre le restas esa importancia de más a los asuntos. 
Y digo que fue un buen día porque atardecía, y se veían las cosas en ese blanco y negro que causa la ausencia de luz. Era un negro como azulado, romántico. Y tu piel se veía tan blanca contra todo lo demás, y tus ojos tan mar. Eran casi verdes ayer, esperanza. 
Es que, no sé como lo haces, que siempre representas la esperanza. 
Maldita sea, como separarme de ti cuando te quiero tanto que me duele la garganta solo de pensar en tus silencios. Silencios que no miran a ningún lado, que no esperan nada, que no se impacientan ni parecen forzados. Silencios que a día de hoy solo he podido ver en ti. 
No quiero perderlos, no quiero perderte,
como me cuesta contra el ruido.

3 jul. 2015

Memorias.

Me escribo a mi misma para no olvidarme del pasado. Escribir es una manera de retener cosas que no sabes si existen o no de verdad. El amor, las ganas, el sueño. Cosas que se evaporan, que cambian con el tiempo, que son inestables como la vida, porque son consecuencia de ella. 
Me gusta echar la vista atrás y ver lo que escribí, porque sé que lo que escribí es lo que era. A veces, sobre todo en las noches (tiendo a pensar mucho por las noches últimamente, horas eternas), me planteo como hay gente que puede vivir sin arte. Sin expresar en un par de brochazos, en un par de líneas de grafito, toda la emoción interior. Y la ira, cuando sale en forma de verbo, es exquisita, elegante, se curva como las letras.  Llorar con las letras de una canción, hasta temblar. Llorar sin motivos, en una muestra de que se es un ser enteramente pasional. 
Así que me escribo a mí misma para que, dentro de muchos años, cuando me tropiece con este texto, pueda sonreír, y recuerde el momento exacto, la sensación de la lágrima al borde de los ojos, el amor que sentí y las esperanzas que siempre tuve. Para que quién quiera que lea esto sepa que fui, que sentí, aunque en ese momento ya no sea, aunque en ese momento no exista en lo físico. 
Nunca se deja de existir en lo mental 
si se ha esforzado uno lo suficiente 
para ser recordado con bondad.

Gracias por cosas como esta. Gracias.

16 jun. 2015

A lo mejor ser soñador es ser iluso. Mejor ser iluso que conformista.

Música.

¿Qué estamos haciendo con el mundo?
Quisiera creer que las cosas va a mejor. Que el sudor de la frente de tanta gente, que levantarse del asiento, son acciones que en algún momento mereceran la pena.
Escribir esto aquí no sirve de nada. Ya lo sé. Nada de lo que yo haga va a servir de nada, porque no tengo la fuerza suficiente, de manera individual, como para cambiar nada. 
Pero no por eso voy a parar. No por eso voy a rendirme. Hace muchos años, en el colegio, vi un documental sobre el calentamiento global. No sé cuantos años tendría. Ocho quizás. Le dije a un par de compañeros de clase; hagamos algo. Vamos a poner carteles por las calles, vamos a intentar protestar. Todos dijeron que no serviría de nada, porque solo teníamos ocho años, y nadie hace caso a los niños de ocho años. Y es verdad. Pero que importan la verdad, la razón, la posibilidad, cuando se tienen las ganas de un soñador. 
No puedo dejarme arrastrar por la idea de que no voy a servir de nada, porque entonces sería como dejarme morir. Y si algo es la vida, es una lucha contra la muerte. Hay que vivir luchando. Porque si no luchas, si no tienes esperanza, habrás desaparecido del mundo antes de empezar.
Nunca pierdas la esperanza de cambiar al mundo porque se puede.
Te juro que se puede.

23 mar. 2015

Satélite.

Escucha Satelline-Guster mientras lees este relato.

Flotando sobre la Vía Láctea, estás tú.
Y si intento encontrarte en medio del universo, me topo con un asteroide que se aproxima más rápido de la cuenta a mi pecho.

Dime por favor, que podría hacer sin ti.
Sin tu cuerpo hecho de polvo y Big Bang recorriendo mi piel hecha de estrellas.
Eres como un satélite, alrededor de mi cabeza, todo el día flotando, todo el día observandome. La Luna pero hecha de arterias.

Me muero por  tocarte y abrazarte como los anillos hacen con Saturno.
Pero tu no eres Saturno, no eres Marte, no eres Júpiter. Eres mi sátelite.
(Selo para siempre, por favor).

2 nov. 2014

Lucidez, que poco duras.

Pam se levantó una mañana y descubrió que el mundo se había vuelto gris. No es que el anterior día no lo estuviese. Simplemente, había abierto los ojos aquel día y había tomado consciencia de repente, como una bofetada sin previo aviso que llega por la espalda.
Y cuando se dio cuenta, sintió que se ahogaba. Porque es fácil vivir con los pesos cotidianos a la espalda, como una hormiga que es capaz de ver un grano de maíz en el suelo pero no al humano que lo ha ocasionado. Pero una vez nos aislamos de esa pequeña burbuja de realidad en la que vivimos, una vez somos capaces de mirar más allá, nos damos cuenta de los grandes problemas que nos rodean y nos inunda la impotencia. 
Así que Pam se tuvo que agarrar al borde de su cama y respirar.
Una, dos, tres, cuatro veces.
Contó hasta que su cerebro se acostumbró a la información e hizo lo que estaba educado para llevar a cabo: olvidarse, evaporar la información hasta que se perdió en algún lugar de su cabeza.
Y al dejar de pensar, el mundo recobró todos los colores.

24 oct. 2014

Molinos de viento.

Es como
tener un zoologico en el estómago y un mar en los ojos. 
Y no sé lo que le pasa a mi cuerpo que se encuentra en estado constante de paz. Dicen que la felicidad es difícil de encontrar pero estas sensaciones que se me acumulan en cada fibra de la piel son plenas. 
Después de muchos años de lucha, después de muchos años de estar mal, haciendo cosas que odiaba, con gente que odiaba, me he encontrado. He empezado a descubrirme y tengo que decirlo: me gusta. Me gusta quien soy un como soy y lo que puedo llegar a ser. Y sobre todo me gusta que tú estés aquí. Conmigo. Me gusta saber que aún nos queda tanto por vivir que se nos va a quedar el tiempo corto, que pese a todo lo que llevo contigo no me canso de ningún centímetro de ti.
Y si pudiese apostar contra los males de la vida, lo haría. Lo haría si sé que estais tú y todas las personas a las que quiero detrás, porque por vosotros,
por vosotros derrotaría a todos los molinos del viento del mundo.

19 sept. 2014

La vida.

Escúchalo con música: Empty- The Cranberries.
Probablemente la entrada más polémica que he escrito nunca en el blog. Pero si para algo sirve escribir es para denunciar, para expresar, para decir lo que llevamos dentro. La escritura vetada es cómo un pájaro al que le han cortado las alas, y si yo pudiese ser un pájaro quisiera volar hacia donde quisiese, sin el miedo a que alguien acabase con mi libertad sin darme si quiera la opción a opinar. 
Edición: 4 días después de la publicación de este relato, 
el PP retira la propuesta de nueva ley de aborto.

Se llevó una mano a la barriga y solo encontró aire. Cerró los ojos entre lágrimas. Se sentía tan pequeña en medio del mundo, un grano de arena en una playa en la que las olas iban contra ella. 
Sentada en el coche, miró la carretera, huyendo de un país que había sido suyo desde el día que nació. Huyendo de un país que ahora la repudiaba, que la vetaba, que le impedía elegir y estaba enpeñado en arruinarle el futuro. 
Y en medio de la oscuridad que le proporcionaban los párpados, se imaginó yendo a la Universidad, conociendo a un chico que quisiese de verdad, valiéndose por si misma, sin nadie que le impidiese llegar a donde se propusiese. Ella no quería esto. No lo había buscado. Pero la suerte había ido contra ella una vez más y había ocurrido. 
Sin duda, iba a ser la decisión más dura de su vida. Y le iba a doler cada día, y cada mañana se iba a levantar y a llorar recordando aquel viaje en coche en busca de otra frontera. Pero al menos, estaría en la cama que quería, con quien quería, en la casa que quería y después de años de vivir lo que ella quería, cómo quería.
Porque si algo había tenido claro desde que nació, es que valoraba la vida más que nada. Por supuesto que la valoraba, y justo por eso lo hacía.
Porque quería vivir,  quería sentir su barriga vacía y su futuro lleno.

12 sept. 2014

Como se siente el amor de verdad.

Tat no sabía que pasaba cuando pensaba en él. A veces, tenía ganas de matarlo y otras de comérselo a besos. Si pensaba en sus gestos le latía el corazón más deprisa de lo normal y las neuronas en su cerebro colisionaban. Y claro que lo odiaba. Lo odiaba tanto como lo amaba, por hacerle sentir tantas cosas a la vez, hacerla sentir humana.
Se hubiese comparado con la luna y el sol de no haberse sentido tan pequeña a su lado. Y era una paradoja porque era ese sentimiento de vulnerabilidad lo que los unía. Él tenía su corazón, el corazón de una chica con mil y una murallas.
Murallas que había destrozado una y otra vez solo para recordar el olor de su pecho.
 

14 may. 2014

Ir de rojo cuando la vida va de gris.

"Es algo que suele suceder con los muertos: lamentas no haberles dicho a tiempo cuánto los amabas, lo necesario que te eran. Cuando alguien imprescindible se va de tu lado, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales".
Señora de rojo sobre fondo gris, 
Miguel Delibes.

He perdido el sentido de la orientación y tengo un dolor en el pecho que se me ha extendido a todo el cuerpo. A mi alrededor, el mundo gira. Parece una canica con la que alguien ha jugado, retenida en el bucle constante del cambio.
Y si me busco, no me encuentro. Me asfixio entre el resto de los cuerpos y me pierdo una vez más (si es que alguna vez me encontré). No quiero estar así toda la vida. No quiero estar todos los días pensando en lo que no hice o en lo que por imposición tengo que hacer. Pero no encuentro forma de aliviar este dolor en el pecho, no sé como arrancarmelo sin que el mismo acto de hacerlo me duele aún más.
A veces me entran ganas de morirme porque al menos dejaré de existir de forma definitiva. Pero si hay algo a lo que le tengo más miedo que al dolor es a la muerte. No es por valentía por lo que sigo aquí, es porque soy una cobarde. Me da miedo morirme sin haber vivido, me da miedo que nunca pueda encontrarme y al final desaparecer sin saber quien era.
Sin haber existido de verdad.

7 abr. 2014

Turbio.

 

Todo está turbio, como una diapositiva mal tomada porque alguien tembló con lo que vio por la mirilla de la cámara. 
De fondo suena un gramófono. O los latidos de tu corazón cuando pongo mi oreja en tu pecho. Ya no lo sé. He perdido la cuenta de los sibemoles y sin ellos no se distinguir los sonidos.
Y la habitación está vacía. Eso sí lo sé. Lo sé porque antes se escuchaban tus pasos y el ritmo afligido de tu respiración. Pero ya no hay nada. Las paredes están cascarilladas y detrás de la pintura blanca se ve tierra color beige que va cayendo al suelo como si fuese un reloj de arena. También hay una ventana pintada de azul marino. Está un poco desencajada pero detrás de ella se ve el mar. Y lo sé porque me acerco, y el silencio desaparece poco a poco, reemplazado por el de las olas al chocar.
(O a lo mejor somos tú y yo chocando debajo del agua una tarde de verano, en un sitio lejos de aquí y de ahora, y se me han mezclado los recuerdos).

2 mar. 2014

Al final del camino.

"Con mucho esfuerzo pude
colgar la lámpara entre tantas flores" 
Masaoka Shiki.


Míranos. 
Somos carne mezclada con saliva y algo de imaginación.
Somos una pareja de perdidos en medio del mundo.
No sabemos lo que queremos ni a por lo que vamos pero aún así seguimos luchando por ello. A lo mejor nuestro futuro es incierto y nuestros sueños son tan abstractos que amenazan con desaparecer. A lo mejor vivir de lo que amamos es tan difícil que habrá que subir mil y una montañas hasta lograrlo.
Pero lo lograremos. Lo lograremos porque nos tenemos el uno al otro y tenemos a la esperanza. Y los tres podemos llegar tan lejos que el resto del mundo nos perderá de vista.

19 dic. 2013

Zumbidos.

Tengo el cuerpo inundado de sueños y no sé como sacármelos. Me oprimen entre las tripas y el corazón, justo en el espacio donde deberían ubicarse los sentimientos. Las neuronas han dejado de funcionar y se hallan en estado de inconsciencia. Han decidido dejarme a la deriva en medio del mundo, porque el problema colapsó hasta el último rincón de mi cerebro. Ya no sé si estoy en La Tierra o en Marte. Noto el planeta girar y a mí por poco cabeza abajo. Los sueños también giran y aparecen revueltos y mezclados, tanto que se confunden y no los sé diferenciar.

Voy a explotar
y noto la sangre
corriendo
demasiado rápido
por mis venas.

18 nov. 2013

Tus cadenas.

Nos dicen lo que tenemos que hacer desde que nacemos. Nos enseñan lo que ellos aprendieron, olvidando que en algún momento de su pasado también rompieron las normas. Nos obligan a dejar de soñar, a centrarnos. (Estudia una carrera que no te gusta para trabajar en algo que no te gusta porque gente que no te gusta te dijo lo que tenías que hacer).
Memoriza enormes parrafadas para sacar buena nota en un examen.
Estudia algo que te dé mucho dinero y poca felicidad.
Llega tarde a casa porque el ordenador te dijo "un poco más".
Y cuando te mueras, muérete solo, sin haber cumplido ninguno de tus sueños, con un matrimonio roto, unos hijos que apenas te conocieron y un fajo de billetes en el bolsillo.
Muérete solo.


27 oct. 2013

Seamos, por favor.



Vamos a alzar el vuelo y a irnos lejos de aquí,
donde el aire sea palpable y la luna atrapable.
Vamos a alzar el vuelo y a soñar que estamos
rodeados de personas mejores de calles mejores
de labios color carmín que nos sonríen
con un espacio ínfimo entre los dientes.
Y vamos a alzar el vuelo y a escarbar
dentro de la tierra hasta encontrar el núcleo
y darle la vuelta para que las cosas
no parezcan tan frías como en la realidad.
Y vamos a llenarnos las manos de tierra
a rompernos las uñas enterrando los dedos
en sacos de arena que hemos recogido
de una playa que ha desaparecido debajo del mar.
Vamos a cerrar los ojos
y a desnudarnos con la mirada
en medio de este mundo lleno de gente
que oculta lo que es con máscaras.
Vamos a bailar en medio de la calle
sin música sin pasos sin premeditación
solo oyéndonos el uno al otro
los latidos del corazón.

Tú y yo vamos a hacer (a ser) tantas cosas
que el mundo correrá más
que el conejo de Alicia en el País de las Maravillas
y lo perderemos de vista.

25 jun. 2013

Nubes sobre Ámsterdam.

Volvería a Ámsterdam entre canales de agua dulce y bicicletas al borde de la extinción. Sería caminar sobre las casas de grandes ventanales con un ojo puesto en el paisaje y otro en los chicos de gorro en la cara. Allí, si suspiras, el viento congela tus problemas y se los lleva lejos, donde las nubes los tapan. Olor a madera, amor y algo de marihuana.
(Ojalá besarte entre sus calles de casas altas y descompasadas)

17 jun. 2013

Carta a todas tus cadenas.

Hoy publico dos entradas por teneros tanto tiempo en silencio. Siento mucho cómo  se me va la cabeza, aquí tenéis compensación. (Por favor, no obviéis la una por la otra, las dos están hechas con el mismo amor):

¿Puede alguien oírme?
Estoy en el fondo de la oscuridad, allí donde guardáis las discusiones y los malos recuerdos. Tengo frío, estoy desnuda y además se me empieza a gastar la voz.
Me conocéis. Estoy segura de que me conocéis. Dejarme aquí es cómo abandonar vuestro último halo de vida, la poca esperanza que os quedaba. Querría llorar, pero nunca he tenido lágrimas. Y si las tuviese, ya se habrían gastado.
Venid a rescatarme, por Dios.
No creo que pueda aguantar mucho más.

Fdo: La Libertad.

Diccionario de contracorriente.

Vivir. intr. 1) Verbo consistente en cambiar las cosas y pintar constelaciones en la piel de la persona a la que amas. Cuando levantas la cabeza y ves a los demás siempre piensas que son mejores que tú, pero te equivocas. No se trata de sonreír las veinticuatro horas del día, o de hacerlo todo bien, siempre perfecta y erguida. Se trata de equivocarse. De hacer las cosas mal, tantas veces que de caerte se te desoyen las rodillas. Y si lloras, está bien. Joder, eres humano, no pueden pretender que seas fuerte como un roble (porque hasta los más altos caen). Vivir consiste en mirar hacia dónde va la corriente e ir en contra de ella, porque solo los peces muertos la siguen.

14 abr. 2013

Echémosle la culpa a la luna.

Te llamé a las cuatro de la mañana para ver si estás bien, porque soñé que morías. Nunca hay que fiarse de las pesadillas, pueden hacerse realidad. Tu teléfono comunicaba. Me dolía el corazón y tuve que repetirme que todo iba bien cuatrocientas cincuenta y tres veces. A la sexta llamada descolgaste. 
-¿Qué coño haces, Mar?
-Quería oír tu voz para asegurarme de que estabas bien.
Te enfadaste conmigo por despertarte. Me dijiste que no pensaba las cosas. Que creerme los sueños era cosa de palurda. Que ahora no podías dormir. Y después nos quedamos hablando durante horas. Yo feliz y tú vivo. Vivo.

25 mar. 2013

Pasar el resto de la vida contigo.

Mechones de pelo suelto en un moño apresurado.
Los latidos del corazón 
(en una habitación en silencio).
Arrodillarse sobre la madera.
Extender la mano derecha.
Una caja en la palma.
Las arrugas que se forman con las sonrisas.
El crujir de una silla al levantarse.
Dos cuerpos que se abrazan.
Dilataciones de pupilas.
Cerrar los ojos cuando te
levanta en vilo y
girar el anillo de oro
en el dedo corazón.
-Sí, claro que sí.

2009-2017. Todos los derechos reservados a Ali Alina.