24 jun 2010

Blanco y negro anaranjado

¿Pensasteis que os iba a dejar con la intriga, que la cosa se acababa ahí? No señor, estaban ustedes muy equivocados... la segunda parte se llama Blanco y negro anaranjado, la primera blanco y negro azulado. Esta aquí. Os aviso que este es, posiblemente, el final de la historia, aunque tal vez haga una tercera parte...

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Costosamente, arrastra su cuerpo fuera de la habitación, y sus ojos observan el pasillo. No tiene miedo, pero siente su corazón latir con fuerza. Miles de posibilidades estallan en su cabeza e impiden que los pensamientos desfilen correctamente y en orden. Su parte racional dice que no debe temer nada. Su otra parte, esa indefinida, tiene ganas de gritar.
Entonces descubre que si que tiene miedo. Un miedo infernal por lo que pueda suceder.
Margueritte está acostumbrada a una vida perfecta, sin interrupciones. Todos los hechos se desarrollan ligeramente, con cierto desdén en ocasiones. Cada uno puntual y en su momento. La vida de Margueritte es, tal vez por desgracia o por suerte, perfecta. Los pensamientos se enredan en su mente de nuevo. ¿Un ladrón?¿Un animal?. No quiere pensar en nada más extraño. Cierra los ojos, inspira hondo y da un paso hacia adelante. Y otro. Entonces descubre una sombra al otro lado del pasillo, pero su agonía dura solo unos segundos.
David. Es solo David.
Y vuelve de nuevo a llegar tarde.

22 jun 2010

Cosas en el cielo


Una lámpara, cuya luz cae y cae, alumbrando la noche perdida en medio del océano.
Un sofá. Flotando en el aire, mecido por nubes blancas sin agua, sin lluvia, sin malos presagios.
Una guitarra, que lanza acordes desafinados desde el azul.
Un queso (sí, un queso)... lleno de agujeros por los que se escapan suspiros de ratones grises.
Un reloj. Parado, cansado, que no quiere dar la hora, y cuyo tiempo quedó reducido a nada hace mucho tiempo.
Un libro. Abierto de par en par. Roto y diluido, de letras manchadas de agua.
Una botella. Cuyo mensaje secreto ruega que no lo lean.
Unas lágrimas. Que caen, impulsadas por el viento, atraídas por la gravedad, y se funden con el agua del océano.
Una muñequita de trapo. Que una niña engreída dejó abandonada a la orilla del mar, creyendo que era solo algodón...

... y tantas, tantas cosas...
que un día se llevó la marea.
Y no trajo de vuelta.

21 jun 2010

Blanco y negro azulado

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En la vida de Margueritte no existe el silencio, ni las lágrimas, ni la lluvia gris que te deja mojada. La radio suena de fondo con música antigua de beatles. En el sofá de un cuarto rosa palo, alguien sueña con nubes blancas, esponjosas, que casi se pueden llevar a la boca.
Margueritte sostiene un libro entre sus manos, alzado en la oscuridad de la habitación. Una luz se cuela por una rendija de una puerta mal entornada.
La luna se ha caído
y su luz ilumina la estancia.
Margueritte cree oir un sonido de fondo, casi un ruido, que rompe la tranquilidad y la paz, cual cristales partidos en miles de pedazos. Se levanta bruscamente, y el sillón retoma su forma anterior, como si el peso de la mujer le hubiese dejado retorcido, reducido. Abre la puerta. La luz nos descubre una habitación ancha, cuya cama ocupa el centro de la estancia. Telas de lino y cortinas livianas fingen la inexistencia de ventanas.


20 jun 2010

Goodbye # Maybe

Nunca fue más que un sueño. Soñaban los dos. Pero nunca fue más que un sueño.
Hasta que se hizo real.
Antes todo había sido fácil, mucho más fácil que ahora. Bastaba con cerrar los ojos y dejar volar la imaginación. La música que tanto les gustaba sonaba de fondo, el bajo daba la nota final. Un Maybe desafortunado.
Imaginaban ser otros, diferentes, vidas paralelas que no tenían que ver una con la otra. Soñaban con despertarse, y se preguntaban que sucedería si no se encontraran cada mañana, como habitualmente hacían. Ambos sentados, uno en frente del otro, hablaban sobre que pasaría si sus mentes pensaran en otras cosas que nada se asemejaban a su vida de ahora. No pasarían por sus cabezas los momentos en los que se encontraban juntos, lo de menos que echaban al otro, como almas gemelas separadas bruscamente.
No podían ni pensar en goodbye como algo cercano, solo como un sueño. Algo imposible y sobrenatural que, seguramente, no llegaría jamás...
Hasta que se hizo real.
Y sus cuerpos se separaron y se fueron, dejando aquello en lo que se fundieron, convirtiéndose en almas separadas que no serían capaz de juntarse. Existen muchos porqués en esa historia.
Como en tantas otras.
Se dijeron adiós casi sin quererlo, sin pensar en nada, sin reaccionar. Ellos no pensaron en un goodbye, solamente un maybe, lejano y distante.
No merece la pena malgastar tu tiempo pensando que sucederá en lo trágico.
Guíate de la esperanza y sigue hacia delante.
No siempre tenemos las mismas oportunidades, ni los mismos momentos.
Hasta que se hizo real... y terminó con un goodbye, y no con un maybe como esperaban.

19 jun 2010

El cielo azul, el mar azul (Relatos dedicados a imágenes VII)

Azul. Color extraño y duradero. Niebla erguida en lo imposible, mezclándose con el mar y las montañas cubiertas de musgos incoloros. Azul. La luna blanca te envidia. El sol caliente te envidia. La estrella fugaz te envidia. La hierba fresca te envidia. La paja oscura te envidia. Te envidia hasta la montaña. Azul, color mar, azul, color cielo. Fresco, vivo, transparente, audaz... capaz de llenar cualquier espacio, sin dejar un lugar en el olvido, sin dejar vacíos o huecos en los que no hay nada y habita la desazón. 
Azul, azul, te mezclas con la niebla.
Imagen de Chingon76.

Mañana, a eso de las diez.

Las agujas del reloj. Pasa el tiempo y queda mi alma. Lluvia fina cae sobre mi regazo, empapa mi piel y mi falda, tela gris de tiempos antiguos.
El segundero avanza sin que me de tiempo a respirar. Espero. Espero. Pero lo que deseo no llega, y entonces paro y pienso que, tal vez, en vez de aproximarse huya. Poco a poco...
Quedamos en la estación y tú no te presentaste.


18 jun 2010

Erase una vez...


Erase una vez una niña justito al lado de su cama. Erase una vez una niña que solamente sabía escribir anáforas sin sentido, metonimias sin reglas y sin ganas de nada. Erase una vez una niña que suspira con los globos escurridizos, que huían hacia el cielo de manos pequeñas que los asfixiaban. Erase una vez una niña que lloraba sin que nadie entendiera porque lo hacía. Erase una vez una niña que escribía cosas filosóficas y absurdas que tenía en la cabeza sobre una libretita rosa que le parecía tonta.
Y se quedó con sus pensamientos en la mano.
Sin nadie que fuese capaz de entenderlos.

17 jun 2010

Ese hada verde y roja (Relatos dedicados a imágenes VI)

Imagen de Rébecca Deautremer

Era el hada verde un murmullo, un recuerdo, una historia y una leyenda absurda. Caminaba sobre el agua, y sus pasos creaban pequeñas hondas que se esparcían por la laguna. No era capaz de romper el silencio, sus pelos se enredaban y se confundían con las ramas del jardín.
Era el hada verde pequeña, misteriosa y frágil, nadie conseguía verla. Justo cuando creías que estaba allí, desaparecía, rayos centelleantes a su espalda.
Solamente los niños creían en ella, porque solamente los niños creen en las hadas.
Adultos egocéntricos se van sin magia.
Creer en lo invisible, en lo imposible... creen sin ver.

16 jun 2010

Algo raro a punto de caer.



No hago más que preguntarme sin razón. Desazón orgullo en lo prohibido. Muerte escueta y vanidosa. Locura. Lujuria y cielo.
Metales que son fríos y están muertos, que cortan y hacen sangre.
Cuerdas llenas de polvo, blanco gris negro blanco. Entrelazadas, apunto de romperse.
Un peso insoportable, ardor en las mejillas, tira y tira hacía abajo, tiembla la cuerda y ese tambaleo abstracto e inexacto.
Brilla el metal de placer.
Se oye el roce de lo posible lo imposible lo prohibido. Se oye el ruido del metal aporrear contra los vidrios que protegen esa cuerda. Y de repente en vez de cuerda llega el adjetivo frágil y se le une.
y está el metal, y la cuerda, y ese peso pesado que me revuelve el estómago, sin saber si va a caer, si no va a caer.
Decisión de la persona.
Lo dejo en vuestras manos.

Quién quiera lo lea dos veces.

15 jun 2010

Desde lejos (Relatos dedicados a imágenes V)

"Qué planeta más extraño. Pensó entonces. Es completamente
seco, puntiagudo y salado. Y los hombres no
tienen imaginación. Repiten lo que se les dice... En el mío
tenía una flor, ella siempre hablaba la primera..."


Quedó reducido a un traje verde, a una bufanda roja. Y la luna le sonrió desde arriba, solamente como saben sonreír las lunas... Se quedó dormido en su lecho de paja, con los párpados cerrados, sombras voraces sobre su cama. Respiración entrecortada de sueños lejanos. Un principito entre las estrellas, recordando momentos, historias, la madurez tardía y el saber. Reducido a su traje de lino, rodeado de miles de rosas rojas que no sabían hablar...

Poema improvisado sobre papel azul

Este es un poema que le hice a una amiga mía en la clase, (la pobre está enamorada) así como así... sobre un papel teñido de azul. No tiene nada, ni rimas, ni ninguna de esas reglas que son estrictamente necesarias. Aún así, ahí os lo dejo...

Son tus ojos mi sonrisa
alma y alma
cuerpo y cuerpo
labio y labio...
Rosas en las mejillas
como una metáfora inexacta
en la que vivo
desde que te conocí