6 oct 2010

Dreamer dreams (Sueños de soñador)


No habrá lágrimas en las tardes de otoño.
Ni secretos, ni mentiras. Ni arrugas en la piel. 
Solo felicidad. 
Sonrisas.

- Hay que vivir la vida- me dijiste meciéndote en la maca. Entonces no te entendí. 
- Todo el mundo vive-enarqué una ceja- sino no seríamos seres humanos, sino... no existiríamos. 
- Sobrevivir no es vivir. Vivir es amar las cosas. Vivir es respirar y sentirte agraciado por ello. Oler a hojas caídas de otoño. Soñar. Hablar y en vez de palabras descubrir relatos que nadie ha escuchado. Vivir es...-cerraste los ojos-... algo tan simple y perfecto que encanta. Comer y hablar de cosas sin importancia, reír, soltar carcajadas junto a alguien, abrazarse durante miles de minutos sin importarnos que el tiempo pase. 
- Pero no tiene ni pies ni cabezas. No hay orden... ni beneficios. 
- Tal vez- miró hacia el cielo- pero es eso, justamente eso, lo maravilloso de todo esto. 


No habrá lágrimas en las tardes de otoño.
Ni secretos, ni mentiras. Ni arrugas en la piel. 
Solo felicidad.
Sonrisas.


3 oct 2010

#5- La chica del paraguas azul

"¿Quién es esa, la chica del paraguas azul?"
¿Cuales son sus sueños?
¿Qué es lo que oculta?
Cuando la realidad se convierte en irrealidad y los sueños en pesadillas aparece ella... y todo lo que conociste deja de existir.

***

Vicky clavó sus ojos sobre él. Una sonrisa empezó a esbozarse en su rostro. 
- ¿Quién es? ¿Se fijó ella en ti o tú te fijaste en ella?
- No ocurrió nada. Ni yo me fijé en ella ni ella se fijó en mi. 
- Mientes. Tus ojos dicen lo contrario.
Max se dejó caer en el sofá, que lo acogió cual bebé en su cuna. Se quitó el chaquetón que le había protegido del frío de la mañana y lo dejó en el posa-brazos, a la espera de alguien que lo recogiese. El chico cerró los ojos y se pasó una mano por el pelo crespo y oscuro. No había forma de ocultar aquello que se había propuesto no contar. Notó como su mejor amiga se sentaba a su lado y le escrutaba. 
- ¿Y bien?- esperaba una respuesta, pero Max no estaba seguro de nada. 
- Yo buscaba el chocolate... fue muy ridículo. No lo encontraba y una chica de película se acercó a mí y me dijo donde estaba. Tenía una sonrisa, las palabras sonaban tan perfectas que, bueno, yo...
- Te quedaste embelesado, vamos. 
- Algo así, sí...
- Aún estás en estado de shock- rió Vicky, pegándole un pequeño empujón- definitavemente te has enamorado, chico. Sé lo que es sentir algo tan intenso por una persona. Es lo que me pasa a mí con Charl.
Max se tapó el rostro con sendas manos e intentó que su respiración volviera a la normalidad, pero no fue capaz. 
- Eso es absurdo. Todos sabemos que no existe el amor a primera vista. Además ella ni siquiera se fijó en mí. Debí de parecerle incluso ridículo. Lo tuyo con Charl no es lo mismo, lleváis juntos desde la infancia, él te quiere y tú le quieres, es mucho más fácil, es natural. Lo mío es absurdo. Seguramente no la vuelva a ver. 
- No seas tan negativo. 
- No soy negativo, soy objetivo, palabra que no encaja en tu definición.
- En mi definición no encaja ninguna palabra-sonrió Vicky- porque mi definición es inexacta. Completamente y perfectamente inexacta. 


Lee los microrrelatos anteriores a este para entenderlo bien... I,II,III,IV

Muchísimas gracias por los  5 premios que he recibido 
y que podéis ver ya. En la próxima entrada de tres 
mariposas y media diré como se hace para 
que no puedan copiar el texto.

29 sept 2010

Algunos me llaman Lágrimas...

[Para leer este relato para la música de abajo y dale al play de esta otra.]


Te perdiste una mañana de abril, después de una conversación cortante en la cama. Yo te dije que no eras nadie para mí, nos gritamos el uno al otro y el eco de nuestras voces quedó en la habitación, entre las paredes claras. Nos insultamos y nos dijimos cosas que no sentíamos en realidad, cosas de las que después nos arrepentimos. Pero ya era tarde y la figura de tu recuerdo se perdió con la niebla de aquel día. Las lágrimas brotaron de mi rostro y las palabras se convirtieron en susurros que te pedían volver. 
El humo del cigarro que habías encendido me hizo toser. Con los ojos empañados en lágrimas y el corazón roto me tumbé en la cama y me arropé con aquellas mantas color pastel que la noche antes nos habían acogido.
¿Quienes somos, que somos? Las conversaciones sentados en el sofá, delante de un televisor siempre apagado, observando cuadros abstractos que ambos habíamos pintado, intentando que las horas muertas no existieran. Yo cogía el pincel y lo mojaba en la pintura de colores extraños, tú me cogías de la mano cual niña que quiere aprender a escribir y me guiabas en mi camino. 
Ahora que te has ido ya no sé que hacer, no sé como seguir hacia adelante, como levantarme y continuar. Ya no puedo pintar cuadros abstractos y solamente veo manchas donde antes veía irrealidad. Las ganas de llorar se me han gastado con el tiempo y las ganas de olvidar se han acentuado minuto a minuto. 
Algunos me llaman Lágrimas...
Pero ya no soy capaz de recordar como me llamabas tú.

25 sept 2010

Lienzos abstractos y verde oliva

"Adam pulula de aquí para allá todo el día, pero nunca sale de su casa.  Decoran las paredes grandes lienzos de dibujos abstractos que nadie comprende. La pared salpicada, como si miles de cubos de pintura hubiesen caído sobre ella bruscamente. Más que suciedad, más que dañar a los ojos, los colores han pasado a formar parte de la decoración del lugar y ahora recogen conversaciones con cigarrillos en las manos, besos y caricias e incluso secretos susurrados en voz baja.
     Adam arrastra las zapatillas que un día le regaló su madre y que aún no ha tirado por pena y porque tienen acumulados demasiados recuerdos. Lleva boina cuando quiere, aunque a veces se le cae y ni siquiera se da cuenta. No va con camisas de rayas rojas y blancas, ni tiene bigote negro peinado con gomina. Tampoco lleva pantalones ajustados ni tiene acento francés. Pero todos saben que es un artista.
     Adam canta canciones en la ducha recién inventadas, cena solo a base de ensaladas y de tarros de mermelada amarga y bebe agua porque dice que lo que menos destaca suele ser, siempre, lo más sano. No le gusta dibujar bodegones porque dice que pintar la realidad es algo absurdo y lleva siempre un pincel manchado de verde oliva en el bolsillo exterior de su chaqueta. Ha reemplazado la cortina por papeles de periódico con letras de imprenta y manchados de café. No usa posavasos ni manteles porque cree que no le merece la pena. Come a ratos, a veces una magdalena y otras una manzana que hay en la frutería de debajo de su casa. En su vida no hay rutina diaria, se levanta y se acuesta cuando quiere pero nunca llega tarde al trabajo.
     Adam es un desastre, sí, pero es Adam. Y no hay nadie como él. 

Este es el fragmento de una historia que estoy escribiendo ahora,
es algo peculiar y no se estructura como una novela
 normal, eso es todo lo que  puedo decir hasta ahora de ella. 

21 sept 2010

#4- La chica del paraguas azul

"¿Quién es esa, la chica del paraguas azul?"
¿Cuales son sus sueños?
¿Qué es lo que oculta?
Cuando la realidad se convierte en irrealidad y los sueños en pesadillas aparece ella... y todo lo que conociste deja de existir.

***


Cerró la puerta tras de sí, intentando hacer el mínimo ruido posible. Aún así lo oyeron. 
Vicky era de esas mujeres que llevaban siempre un pañuelo rojo al cuello y una boina del mismo color, de esas que hacían que sus ojos oscuros y perfilados con rimel se agrandasen con las gafas de pastas. Tenía el pelo rizado, negro y una figura perfecta digna de cualquier modelo. Pero sin embargo nunca destacaba. Fue ella la que se dio cuenta de que Max había entrado. En aquellos momentos mordisqueaba la punta de un lápiz HB, intentando resolver un ejercicio de matemáticas emborronado. 
- Buenos días. 
- Buenos días- dejó la chaqueta en el perchero, de esos antiguos que solamente salen en las películas del oeste- he comprado azúcar, pensé que la necesitarías. 
Vicky se llevó una mano a la boca y sus uñas rojas brillaron con los fluorescentes del techo.
- Cierto, cierto, cierto muy cierto. Gracias por acordarte, a mí ni se me había pasado por la cabeza- se la arrebató de las manos y se sentó de nuevo en el taburete que había junto a la cocina americana, concentrándose de nuevo en su ejercicio- ¿y qué?
- ¿Y qué que?
- ¿Has conocido a alguna chica guapa? Seguro que te has cruzado alguna por la calle y se te ha quedado mirando... si yo no fuera quien soy, lo haría- le guiñó un ojo de forma inocente.
Max sintió como se le hacía un nudo en el estómago. Sabía que su mejor amiga se lo había dicho como una broma, porque últimamente ella y Charls no dejaban de decirle que se buscara novia. Sin embargo la imagen de aquella chica en la sección de chocolates y su corta conversación hizo que se le revolviera el estómago. 
- No, no he conocido a ninguna. 
Pero tuvo que apoyarse sobre la encimera. 
Y Vicky se dio cuenta. 

¿Has entendido lo que se dice poco? Eso es porque, tal vez, tienes que empezar por el principio.
I,  II, III...

16 sept 2010

Las sirenas (no) saben soñar.

- Los adultos viven en peceras...
- Ya me había dado cuenta.
-  ...y los niños viven en océanos, como las sirenas, con miles de sueños.- completó.
- Eso no es cierto.
Ambos se miraron, sentados en las escaleras de la puerta de su casa.
- ¿A sí?¿Por qué no es cierto?- enarcó una ceja.
- Porque los niños viven en un metro cuadrado, pequeño, pequeño, todos amontonados. Quien desea salir de ese metro cuadro es raro, quien sueña con soñar... es raro.
- ¿Un metro cuadrado? ¿Un metro cuadrado de dónde?
- De ese puñetero océano.

13 sept 2010

#3- La chica del paraguas azul

"¿Quién es esa, la chica del paraguas azul?"
¿Cuales son sus sueños?
¿Qué es lo que oculta?
Cuando la realidad se convierte en irrealidad y los sueños en pesadillas aparece ella... y todo lo que conociste deja de existir.

***

El supermercado estaba a rebosar. Se oía el sonido de las cajas, el pipipi, de un teléfono, las voces distorsionadas que salían a través del megáfono. Una madre llamaba a su hijo desde la sección de cosmética y él, enfrascado en la de gominolas, no se molestaba en hacerle caso. 
- Azúcar también, eso no lo han apuntado- y cogiendo el bolígrafo azul del bolsillo derecho de la gabardina lo garabateó sobre la servilleta.
No tardó demasiado en perderse en la inmensidad del supermercado. A su alrededor se abrían miles de calles diferentes; dulces, ducha, verduras, carnes... ya no sabía donde se encontraba. Estuvo a punto de tirar unas latas de atún en exposición, colocadas cuidadosamente la una sobre la otra. La escalera aún pertenecía en su sitio y nadie la había quitado. 
- ¿Dónde esta el azúcar?- gritó, molesto. Nada más que le respondieron las palabras de alguien que pedía unas sardinas- después va la sal, el chocolate... ¡bien!- y se dio cuenta de que estaba en la sección correcta. Pero Vicky había escrito algo apresuradamente, algo que sonaba así como con leche y lacasitos, blanco- genial-bufó- aquí hay chocolate de todo tipo ¡No voy a ser capaz de encontrarlo!- justo entonces una voz le sobresaltó, haciendo que se diera la vuelta bruscamente.
- Bonita lista de la compra- una chica sonreía a su lado- el chocolate blanco con lacasitos está ahí, justo a tu derecha.
- Eso es imposible, yo ya he mira...-pero efectivamente allí estaba, envuelto en un papel con miles de colores- pero aquí no estaba, estoy seguro. 
- Los hombres... no sabéis buscar- y después de otra fugaz sonrisa desapareció tras una esquina.
Max intentó seguirla, pero la chica se había evaporado.
Como si jamás hubiese existido.

11 sept 2010

Beyond your dreams...

Hierba fresca, olor a mar, descripción inexacta. Oscuridad debajo de la cama, rayos de luz que traspasan la ventana, cortinas mecidas por el viento, un amanecer inacabado, cuadros pintados al óleo, rocío de la mañana, almohada azul, pájaros de picos dorados, plumas sobrevolando cabezas, palabras que se han escapado. Fotografías junto al atardecer, bancos recién pintados, sonrisas en labios gélidos, zapatillas de ballet danzando, colchas tendidas en la azotea, una mecedora junto a la puerta, el sonido de un motor que queda ahogado por el tiempo. Un sombrero volado, una sombrilla rota, caramelos esparcidos por el suelo. Chocolate, menta, fresa, naranja, limón y olor a rosas. 

9 sept 2010

#2- La chica del paraguas azul

"¿Quién es esa, la chica del paraguas azul?"
¿Cuales son sus sueños?
¿Qué es lo que oculta?
Cuando la realidad se convierte en irrealidad y los sueños en pesadillas aparece ella... y todo lo que conociste deja de existir.
Brian apuntaba la lista de la compra en una servilleta arrugada y manchada de Ketchup. 
- Hace falta harina- exclamó entonces Vicky- para el pastel.
- ¡Tú no sabes hacer pasteles!- rió Charl, y se acomodó en el sofá, entre cojines recién comprados de miles de colores diferentes- un día intentaste freír un huevo frito y...
- Si sé.
- No sabes.
- ¡Qué si sé!
- No.
- Si.
Max apretó los dientes, como si aquello pudiera quitarle el dolor de cabeza que se cernía sobre él con fuerza. Se tapó la cara con uno de los cojines que Charl le había tirado a la chica e intentó que las palabras no llegaran a él, pero solo consiguió sumirse en una oscuridad absoluta. Bufó.
- Me voy a dar una vuelta. Quiero que me de el viento en la cara- murmuró mientras se levantaba bruscamente de la silla en la que se había sentado y cogía la muleta que había dejado apoyada junto a la lámpara- quiero un poco de tranquilidad- 
Salió de la habitación y buscó las llaves del piso alquilado entre los bolsillos de la chaqueta, colgada de cualquier forma en el perchero viejo y roído- ahora vuelvo, no me esperéis para comer, me llevaré dinero y me tomaré algo en un McDonald.
- Como tú quieras, tío. No creo que hoy fuéramos a tomarnos mucho. Si cocina esta... y de paso ve a comprar algo, anda, que en la cocina no hay ni un yogur natural.
El chico no esperó a que la discusión volviera a empezar de nuevo y cogió la servilleta. Se encaminó hacia la puerta y la cerró de un portazo. Bajó las escaleras y el eco le devolvió el sonido de sus pasos.



8 sept 2010

Como brochazos y pinceladas.

Debo agradecer a Natt esta entrada. Este relato va dedicado a ella, es lo mínimo que puedo hacer.

El cielo de aquella mañana era tan perfecto que creí que alguien lo había pintado en un lienzo y lo había dejado allí, para que todo el mundo pudiera admirar su obra. Tú y yo, como buenas amigas, nos quedamos una a la vera de la otra, acurrucadas entre la hierba verde en la que aún quedaban gotas de rocío. 
Los columpios aún se movían -hacia delante y hacia detrás, a un ritmo nada apresurado- mecidos por el viento seco de aquella tarde de abril. Los claveles, plantados un poco más allá, coloreaban la escena como un brochazo granate perdido en la inmensidad del horizonte. El sol eran gotas de pinturas, apenas unas salpicaduras anaranjadas, una mezcla de colores en la paleta, amarillo y rojo. Las huellas de nuestras pisadas en la tierra parecían sombras aplicadas con cuidado, las nubes eran trazos emborronados con agua. Estaba el puente a mi derecha, formado por tres arcos irreales e inventados. Caía el marrón en cascada y se fusionaba con el azul casi transparente del agua, creando reflejos turbios que se perdían en el poco oleaje. Los árboles florecían, llenos de verdes, de rosas, de amarillos y de morados.
- Es precioso ¿no crees?- te pregunté.
Tú jugabas en ese momento a tirar piedras planas al agua. Algunas rebotaban en la superficie y se sumergían poco tiempo después. Te diste la vuelta y te encogiste de hombros. 
Claro que tu no veías ningún cuadro, ni ningún color, ni ninguna pincelada ni ningún brochazo. No veías pintura corrida ni tampoco salpicada. 
Tú solamente veías un parque, y no la inmensidad del paisaje. 
Como casi todo el mundo.

6 sept 2010

#1- La chica del paraguas azul

"¿Quién es esa, la chica del paraguas azul?"
¿Cuales son sus sueños?
¿Qué es lo que oculta?
Cuando la realidad se convierte en irrealidad y los sueños en pesadillas aparece ella... y todo lo que conociste deja de existir.
Max parpadeó. Una, dos, tres veces. La oscuridad empezaba a desaparecer con algunos rayos de luz que se colaban por las persianas corridas. Intentó recordar el sueño de aquella noche, pero fue algo totalmente infructuoso, las imágenes que antes habían aparecido nítidas ahora se convertían en figuras borrosas e indefinidas que no podía ver. 
Escrutó a su alrededor y cayó en la cuenta de que no se encontraba en su habitación, sino en una estancia casi vacía y comida por el tiempo donde varias cajas cerradas y con palabras escritas a bolígrafo azul descansaban tranquilas. Se pasó una mano por el pelo, retirándoselo de la cara, mientras rememoraba lo ocurrido la anterior tarde. 
Ahora se encontraba en su nueva casa, un enorme y bonito local construido en aquel pueblecito perdido entre montañas. Habían partido temprano, él y Brian en el Volvo rojo, Victoria y Charl en el TT, con miles de  cosas en el maletero y en los asientos traseros. 
Max se desperezó y se levantó costosamente, sintió como todas las partes de su cuerpo crujían, quejándose.  El olor a tostadas con mantequilla se olía desde donde él se encontraba, y su estómago rugía pidiendo comida. La voz de Charl salía de la cocina y Vicky reía, sentada seguramente en una silla de madera. 
"Aquí estamos" y dando un paso hacia delante se adentró en la cocina.

Edito entrada: Por los cien seguidores no voy a hacer ningún concurso, aunque me gustaría que enviaseis vuestro propio marcapáginas diseñado a globosagua@gmail.com
Animaos y hacedlo. Pueden ser dibujos vuestros, fotos retocadas, o lo que queráis que tenga que ver con este blog (globos, letras, esperanza...) tenéis hasta noviembre para hacerlo, a medida que vaya recibiendo iré poniéndolos en el blog para que los descarguéis y los imprimáis.  Tened por seguro que si me los mandáis saldrán, y que no dejaré ninguno en "la retaguardia". 
¡Vamos! Recordad, hasta noviembre.