17 abr 2010

Nombres...MARINA

- Andréu, tú me crees ¿verdad?
- Si.

Pero estaba claro que no le creía.
Su rostro lo decía todo, sus ojos, su nariz arrugada, sus labios cerrados, casi perdidos dentro de la boca. Tal vez fue aquello lo que le hizo más daño, lo que la perdió definitivamente. ¿Por qué no la creían? ¿Era acaso mentira lo que contaba? La desazón de pensar que sus palabras no eran nada la echaba a un vacío del que no podía regresar. Y él, lo único que tenía, lo que la hacía levantarse con fuerza era de repente otra barrera más que la catapultaba al olvido.

-¡Creedme!

Fue exigido. Pero nadie le hizo caso, todos se replegaron, regresaron de nuevo a sus casas, y la dejaron allí, medio muerta y podrida por dentro, pálida y cruda por fuera.


14 abr 2010

Suspiros

Es como intentar controlar algo que se nos escapa sin que nos demos cuenta. Salen de nuestra boca, vuelan impasibles, como si su ligereza les permitiera escapar de lo posible. ¿Por qué? ¿Por qué los suspiros siempre conllevan estados de ánimo melancólicos y empalagosos? Presa de un amor imposible, tal vez... La chica se sienta sobre la cama, presionando su piel con los dedos. El edredón se acomoda a la sirueta de su cuerpo y se flexiona, cuando la chica se levanta, es como retroceder en el tiempo, vuelve mágicamente atrás. Y eso fue lo que le pasó a ella. Atrás una tarde de primavera de hormonas alteradas. La recuerda con gracia, tal vez con inocencia, como si fueran años y pasado quedaran aquellos sentimientos.

Suspira de nuevo.

Se sienta a la mesa y empieza a escribir una carta de amor, apenas le salen ya las palabras, todo se agorgoja en su garganta y le causa un nudo, pero no de dolor, ni de sopor, de satisfacción. Se siente extraña, no sabe como terminar, ni tan siquiera planteó nunca empezar de nuevo, desde el punto Xi, desde el punto cero.

Creyó que los buenos momentos duraban para siempre, creyó que se quedaría con el para siempre, que serían el príncipe azul y la princesa, protagonistas de un cuento de hadas. Y cuando cumplieron años y el tiempo pasó -la juventud quedando atrás por momentos- entendieron que las cosas acabarían, en un momento o en otro.

Y ese fue su error, suspirar por lo imposible sin preocuparse por lo posible.

11 abr 2010

Crónicas de estar por casa XVIII

Y te digo adiós de nuevo, aunque me parezca tristemente cruel y solitario. Te espero sentada en el borde de la carretera, viendo pasar los coches, cuento los rojos, y hago de ti contando los azules.
Uno.Dos. Tres.
Yo voy ganando, aún así tu sigues yendo mucho más rápido.
Uno. Dos. Tres. Cuatro.
El soplo del viento, es fácil recordarte así, casi sin quererlo. Sentada en el borde de la carretera, con mi casa a cuestas, cual caracol triste y solitario que no tiene hogar donde quedarse. Nace solo y morirá solo, con el peso ardiente en su espalda.
Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco.
A mi apenas me da tiempo. Te recuerdo, me levanto y me siento en la maca junto a la puerta, pero no dejo de contar los coches. ¿Recuerdas? Yo los rojos, tú, los azules.

9 abr 2010

Que triste ser feliz cuando todos están tristes.


Y soy una persona, solitaria, vagando por las calles de una ciudad. Mis pasos rebotan contra las paredes y son devueltos a mi cuerpo como si nadie los quisiera. Yo, agobiada, única, siempre amargada con las cosas de la vida, saturada de mentiras y de odio. Creyéndome siempre la triste, la tonta y la traicionada. Creyéndome la peor del mundo, la única desdicha existente sobre la tierra.

Y de repente me levanto un día feliz, mirando la vida con otros ojos. No es fácil salir con una sonrisa a la calle. Todo se ve tan diferente... me cruzo, pues, con un extranjero de chancletas rotas que camina mirando el recalentado asfalto en el mes de Agosto. Un agobiado empresario se ajusta la corbata mientras habla por el móvil. Y es ahora mi vida la ansiada, la inalcanzable.

Que triste ser feliz cuando todos están tristes.

Tentación.

... aunque no lo era, aunque resistir la tentación era algo francamente imposible. Y fue absurdo, magnífico y maravilloso, también cruel... creías que te podrías resistir, aunque como siempre tu orgullo no te abandono y huiste de la burla. Creías que no sucedería nada, que todo quedaría como estaba... pero te equivocaste, tu error enmendó la catástrofe.


Creías... es fácil creer, ciego amor por lo imposible, pensar que somos diferentes y únicos, que nunca nos sucederá nada. Pensar que hay algo que a nosotros nos protege y nos cuida. Que todo lo malo le pase al otro, y cuando hablan sobre el mal no nos damos por aludidos. La luz viene con nosotros y nos hace únicos, maravillosos, pero la luz se va y nosotros no nos damos cuentas - bah, seres humanos confiados- se creen que lo tienen todo, que la vulnerabilidad para ellos es algo mitológico y que nunca verán.

Es un árbol lleno de cosas iguales, lleno de manzanas. Y de repente te fijas y cuentas, una, dos y tres. Y ahora no hay tantas manzanas, solamente está esa manzana. Un árbol lleno de cosas iguales, tentadoras, que hacen que nos ahogemos, que no nos creamos impotente y nos alzcemos al vuelo sin temor de ser alcanzados por el tiro del arco.

Pero llegó entonces la flecha y acabo con nosotros, casi de repente, cortándonos la respiración.
Entonces es cuando comprendemos que nunca fuimos diferentes,que somos uno más dentro de un millón, y esa capa de luz se pierde y nos deja solos, haciendo que caigamos en los oscuro, en el olvido.


8 abr 2010

La tierra del orgullo, el paraíso que nunca encontraste.


Había un lugar feliz, en algún lado, lo sabía, lo presentía.
Pero no podía alcanzarlo.
Era como alargar la mano intentando atrapar el aire, una cosa vaporosa y escurridiza que se escapaba cuando pestañeábamos. Parecía que no quería que la tuviésemos entre nuestras manos, quería ocultarse a nuestros ojos y huir hacia al atardecer, cuando el sol se ponía. Hay veces que todo era absurdo, tonto y a su vez maravilloso.

Había un lugar feliz en algún lado, lo sabía, lo presentía.
Pero no podía alcanzarlo.
Era como juguetear con la ironía, ese instrumento que solamente quiere ver el lado bueno de las cosas. La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe*. Tal vez por eso no lloraste tú cuando no diste con lo que ansiabas, solamente sonreíste con esperanza, pensando que tal vez encontrarías otro lugar mejor.

Pero te perdiste en la noche, entre la niebla, y las ansias de encontrar un paraíso se fueron contigo.

*Frase célebre de Jacinto Benavente.


7 abr 2010

Crónicas de estar por casa XVII

Tus zapatos de tacón.
Otra vez.
Tus labios tiznados de morado.
Otra vez.
Tu piel escarlata cuando el sol se ponía al anochecer.
Otra vez.
Ya me tienes preso en esta silla, ya no soy capaz de levantarme y deliberar sin ansias. Ahora la verdad me come por dentro, me aprisiona y me deja sin aire. Te fuiste de esta casa, así tal cual, cogiste tus mentiras, tus costumbres y tus besos y estuviste a punto de tirarlos por la ventana. Pero al final lo guardaste en la maleta, sabiendo que yo te suplicaría que me lo devolvieras. Y lo hice. Me arrodillé ante ti pidiéndote perdón, rezando porque no te fueras. Pero la crueldad se apoderó de ti y te marchaste, irracional como eras, con la cabeza erguida y las zapatillas de estar por casa.
Sonreí al verte subir de nuevo las escaleras aquel verano, apenas unos meses después. Tú no quería haberte marchado, solamente me querías ver llorar.
Tú creías que esa era la forma de comprobar mi amor por tí, pero te equivocabas. Me hiciste daño y no podrás volver a arreglarlo, tengo el corazón roto. ¿Sabes cuanto costará arreglarlo?
Tus zapatos de tacón.
Otra vez.
Tus labios tiznados de morado.
Otra vez.
Tu piel escarlata cuando el sol se ponía al anochecer.
Otra vez.
(Adiós. Todos son trastos viejos de los que me despido sin ganas).

Escribo a la guerra, para que se vaya.

Estamos discapacitados para encontrar una razón a todo esto. Es tan difícil de saber donde se esconde, donde oculta su rostro para hacernos sufrir. Yo solo quiero encontrar la paz, aunque sea un camino angosto y estrecho por el que no todos podemos pasar. Entonces habrá que sacrificarse. Lo sé, lo sabes.
La guerra con sus bombas, con sus metralletas sin vacilaciones y sin dilemas. No les importa nada, solamente encontrar el vació en el mundo, en las personas. Es fácil ver cascos huecos, caídos de una cabeza que actúa cual robot que quiere matar a su presa.
¿Quién es el que quiere ver sufrir a los demás, quién es el egocéntrico, el egoísta que piensa que con su cuerpo podrá sobrevivir? Hay que ser cruel, de corazón frío y negro. Disparar sin sentir nada, apretando el gatillo. Presionar el botón rojo y dejar que el aire acune una bomba, que cae furtivamente sobre la tierra a la que antes le poblaba hierba. Tierra movida una y mil veces.

El ser humano, todos los extremos unidos, todos formando parte de un mismo ser. El amor que nunca se encontró en nadie, la avaricia y el desentierro que ellos mismos producen. Todo se reduce, vagamente, solamente... y entran ganas de llorar.

5 abr 2010

Lo estábamos haciendo bien.

Lo estábamos haciendo bien, nosotros no teníamos la culpa de nada. Fueron ellos que llegaron y arrasaron con el mundo, echándonos el mal, limpiando la suciedad de su cuerpo y arrojándola ante nuestros pies como si no valiésemos nada. Es lo que te dije, Liechtenstein, que no valemos nada. ¿Te acuerdas de Bach, verdad? Ese músico indeleble, compositor de tantas fugas, de tantas cosas extraordinarias. ¡Y se le conocía como buen afiliador!

Lo estábamos haciendo bien, Liechtenstein, ya te lo dije. Fueron ellos los que nos desvalorizaron y nos dejaron sin sueños, sin vida, sin nada.




Inspiración.

Y se va de repente, como llegó.
Me deja anonadada, absorta en un vacío sin fin y muerto. Porque sin ella no soy nada.
Se acerca a mí y me regala una sonrisa, de esas que llegan de oreja a oreja. Y es como si me hubiera alumbrado con la esperanza, con el amor, con la imaginación y la paciencia de escribir. Pero es cruel al irse de repente.
Porque yo sin inspiración no soy nada.
¿Es este sentimiento un defecto o una bendición?Mi respuesta se la lleva el olvido.

29 mar 2010

Y fue la primavera de aquellos años...

Es tan fácil saltar al son de una música invisible, insonora... bailar sonriendo y riendo, con los ojos entrecerrados, llevándonos mal con el dolor. Con los pies descalzos corriendo, pisando los pétalos rosas del cerezo.


Creyéndonos perfectos y únicos, soplando a las flores, viendo mecerse las hojas por el viento, hacia la derecha y hacia la izquierda, por ese suelo verde que solamente nosotros podemos ver. ¿Cual es la verdadera identidad de la felicidad?


Y ahora me siento sobre la tierra, al lado de un millar de flores. Cojo la arena entre mis dedos y dejo que el viento se la lleve, quedándosela para él, en su propiedad. A mi no me importa, ya no. Ahora tengo más cosas de las que puedo disfrutar, nadie me impedirá ser feliz en estos tiempos, nadie...


Quedaba atrás el frío invierno, los abrigos de lana y las bufandas rojas impidiéndonos hablar, dejándonos solos con la nieve y con la crueldad. Yo no maldigo al amor, solamente siento que tú en aquella primavera fuiste algo más que un rostro que me salvo de la oscuridad. Yo no sabía que tu amor escondía esta enorme felicidad.


Yo sé quien eres, ya no escucho tu voz, ya no me siento triste, ahora solamente siento el sol brillar con fuerza sobre mi piel, dejándome exhausta y sonriente en un mundo lleno de colores.