1 nov 2011

De dragones y espadas.

Adiós a los dragones y a las espadas, a las armaduras y a las guerras. Adiós a los juramentos, a los castillos, a los corceles blancos, a las historias de hadas,  a los bosques encantados, a las torres inescalables, a los unicornios y a los pegasos, a los matrimonios concertados y a los impuestos de un rey malvado. Adiós a aldeas en llamas, a besos dormidos, a misiones de rescate, a combates de vida o muerte y a historias encantadas. 
Adiós a todo por ti, bella princesa olvidada.

13 oct 2011

El saxofón de Rouge.

"¿Pero quién diablos es Rouge?" Le pregunté a mi profesora de Lengua como si ella pudiese tener las respuestas. Estaba sentada en la mesa, las gafas caídas hasta la punta de la nariz, encorvada sobre aquella típica silla verde y pequeña. Dejó de escribir y me miró como quien ve a alguien que está preguntándole cuanto son uno más uno.
"¿Diablos?" me dijo, pronunciando cada letra como si fuese a exhalar su último suspiro tras ellas "Está usted delante de una profesora, señorita".
¡Pero que profesora! Quise decirle. Sabía hasta de los temas que estaban escondidos debajo de las piedras. "¿Pero sabe usted quién es o no?" Casi exigí, sabiendo que mi impaciencia pronto acabaría conmigo.
"¿Rouge? Claro que sé quien es Rouge. No saber de ella me parece una verdadera blasfemia". Hablaba como se tratara de una religión y, en un momento dado de la conversación, llegué a pensar que era fetichista de humanas.
"Pues espero que me pueda usted contar su historia".
Y me la contó, tanto que me la contó. Rouge y su saxofón con el que tocaba por las calles y despertaba, como una paradoja, los sueños de aquellos que la escuchaban. Ella y sus mentiras, y sus coqueterías con el mozo de la esquina, y el perro blanco (cómo un Milou) que llevaba a todas partes y que la defendía. 
Allí sentada, en aquella clase media hora antes del recreo, con alumnos haciendo una lista interminable de actividades, desmenuzó cada uno de sus días, cada gesto y cada sonrisa, y me mostró a Rouge en todo su esplendor.
A Rouge y a su saxofón, 
que de olvidarlo me catearía. 

Después de dos semanas without inspiración vengo con un
 relato  ameno y divertido que espero que disfrutéis. 

26 sept 2011

Ahora ven tú y dime que no la quiero.

No sabes lo que es despertarse cada mañana con sus ojos en la cabeza, esos que quedan entre el oliva y el fango, que te dedique una de sus sonrisas junto a las que no hay nada que no valga la pena. Que he pesado gramo a gramo cada peca de su rostro imperfecto, he dibujado sus mejillas y sus cicatrices, cada arruga en la piel como si fuesen secretos. 
Y no me digas que la miré, que vea como coge la taza con el dedo índice y el corazón mientras aguarda a enfriarla porque cierro los ojos y me lo sé de memoria. Que conozco su sonrisa en todas las escalas, cada gesto y cada susurro, el timbre de voz que utiliza en cada una de sus palabras, el temblor en el labio inferior porque sabe que no puede llorar por cosas que no valen la pena. 
Sé que cuando está nerviosa hunde los dedos en su pelo crespo, que hace ademán de hacerse una coleta y al final se queda siempre en el intento. La he visto vivir, la he visto amar, la he visto sentir y he sentido con ella. 
Así que ahora ven tú, que te la has quedado como si fuera un capricho, que te desprenderás de sus olores cuando te aburras, que retirarás cada pelo de tu chaleco en el que hundió su rostro para sentirse querida. Ahora ven tú y dime que no la quiero, que jamás la amé, e intenta buscar verdades donde sólo hallarás mentiras.

19 sept 2011

En tu mundo de historias rotas.

En tu mundo de historias rotas los árboles andan, porque saben que si se quedan quietos caducarán. En tu mundo de historias rotas los corazones no susurran, gritan. En tu mundo de historias rotas hay catorce millones de primaveras y solo quince veranos. En tu mundo de historias rotas los relojes se pararon hace tanto tiempo que ya son algo de la prehistoria. En tu mundo de historias rotas quedan galletas de mantequilla que no engordan, bufandas que no abrigan y gafas que sirven para ocultar las pupilas. 
¡Ay, en tu mundo de historias rotas! Quedan tantas verdades y tan pocas mentiras... 

10 sept 2011

El Violinista de Lágrimas 3

Tener el control de la situación siempre lo tranquilizaba. Por ello, cuando el hombre sacó su violín y empezó a tocar, sintió que todo a su alrededor desaparecía. Y cuando se hacía el silencio y el corazón empezaba a latir con fuerza las cosas no podían salir bien, porque ya no tenía control alguno sobre su cuerpo y la mente, fría, empezaba a calentarse. Al principio fue solo una nota, pero después el ambiente se llenó de sonido, las flores parecían cobrar vida con do, mi, sol. Ah sí, el sol, incluso el sol parecía iluminar más fuerte y él allí, observando la escena, sabiendo que si continuaba maravillándose no podría ejercer su trabajo.
Observó sus rasgos orientales, la sonrisa clara y llena de placer, el pelo negro, suelto solo en ocasiones como aquella, la camisa a cuadros medio abierta, los vaqueros rotos a la altura de la rodilla y las nikes negras, gastadas y sucias ¿Qué tenía que ver aquella mujer espigada y perfecta, de guantes blancos indemnes, pelo rubio y mirada despectiva con aquel muchacho joven, que no sobrepasaba los veinte, y que además parecía comerse el mundo a cada pieza de violín que tocaba?

8 sept 2011

La chispa de tus ojos.

Eras solo un niño y, entre mis brazos, creaba cunas para dormirte. Te miraba a los ojos, esos grandes ojos negros que aún hoy tienes, y me decía "este niño va a hacer grandes cosas" porque con esa chispa que veía dentro de ellos era imposible no saberlo. 
Cuando te caíste por primera vez todos se rieron, te señalaron con el dedo, como si ellos no tuvieran errores, y cuando triunfaste por primera vez te recordaron, llenos de celos, el momento en el que tropezaste y te llenaste la corbata, el pelo y el rostro de barro, pero nadie te felicitó, nadie se acercó a ti, te tendió la mano y te regaló una sonrisa. 
Y a lo largo de los años, en medio de tantas derrotas destacadas y tantos triunfos hundidos, has empezado a pensar que no vales, te has retrasado, te has refugiado en el pelotón. ¿Sabes qué? Solo eres un cobarde. Esperas que alguien vaya a por ti, alguien que te diga que eres el mejor y que te saque de toda esa mierda, pero no te das cuenta que tienes que hacerlo tú, solo. 
¡Y si sólo los valientes triunfa piensa que eres valiente! ¡Si sólo los intrépidos triunfan piensa que eres intrépido! ¡Si sólo los inteligentes triunfan piensa que eres inteligente! Porque lo que tú creas nadie, por muy déspota que sea, podrá quitártelo ¡Así que deja de llorar, porque si sabes lo que vales sal ahí fuera, delante de todos, y consigue lo que te mereces! 
(Sal ahí fuera y cómete el maldito mundo hasta que no quede nada en el plato).

4 sept 2011

Nota: Muy importante, Leedlo por favor.

Es la primera vez que hago una entrada que no tiene incluida ningún relato, pero creo que la ocasión lo merece.  Vengo a decir a todos aquellos seguidores o lectores de mi blog con poca imaginación (quien quiera se de por aludido) que este blog puede llegar a ser una herramienta de inspiración para el que lo quiera, y que gracias a ello he descubierto muchísimas personas maravillosas que me apoyan y me siguen, que me dan ánimo. Le agradezco a todos ellos lo grande que son, y por supuesto no puedo decir nombres porque la lista sería interminable. No me gustaría tener que cerrar el blog, o dejar los mejores relatos reservados solo para mí y conocidos, así que por favor, un poco de respeto.
Este blog es una herramienta para satisfacer a la gente, para que disfruten leyéndome, pero no para agenciarse las ganancias del trabajo de su autora (yo). El plagio no nos gusta a nadie, y mucho menos que casi todas mis entradas estén plagiadas, como mínimo, una vez, sin rastro de nombres, enlaces ni nada por el estilo. 
Pero ese no es el principal problema. El problema es que este blog está registrado en la propiedad intelectual, tiene ISBN y está editado en papel. Para quien no se lo crea aquí esta el ISBN: 9788461475391 y aquí está el libro en papel fotografiado.

30 ago 2011

El Violinista de Lágrimas 2

La plaza estaba desierta y solamente varias palomas picoteaban del suelo mojado por las últimas lluvias. Mantenía la capucha sobre su pelo liso y castaño, los ojos abiertos lo justo para observar y una sonrisa que se atisbaba en la comisura de sus labios. 
Al principio había pensado que aquella vez iba a ser diferente, pero había sido solo una corazonada. O eso creía. La mujer le había pagado la suma de dinero correspondiente y había desaparecido sin siquiera dar su nombre, pero él sabía que volvería; siempre lo hacían. La curiosidad, la culpa los obligaba a retroceder de nuevo, así que en menos de dos meses el despacho se llenaba otra vez, los clientes preguntaban que tal, cómo había ido, si estaban a salvo e incluso algunos imploraban, pedían el perdón e intentaban pararlo, pero para la mayoría de ellos ya era demasiado tarde. 
Lo que pasara después no lo preocupaba. Sabía hacer su trabajo en silencio, oculto entre las sombras, y jamás lo descubrían. Nunca daba un nombre real ni enseñaba el rostro, y que decir de los trucos que se guardaba siempre en la manga. 
Seguro que más de un ladrón habría matado por tenerlos. 

25 ago 2011

Nunca izabas tu bandera.

Cuantas veces le diste la espalda a los sueños, cuantas veces cerraste los ojos, llenos de lágrimas, para no ver. Cuantas veces contaste todos y cada uno de los poros de mi piel para olvidar, para quedarte inmerso en un mundo de números y no de palabras. 
Hablabas sobre superhéroes porque sabías que jamás te convertirías en uno. Eras un cobarde, sincero solo entre los mentirosos, huyendo continuamente de la realidad. Nunca izabas tu bandera por miedo a que te vieran demasiados y al final, de tanto dudar, te quedabas siempre en la estacada. 
Querido, la ocasión que buscabas para destacar ha pasado ya hace un rato. ¿Corres a por ella o esperar eternamente a la siguiente para volver a dejarla escapar?

20 ago 2011

El Violinista de Lágrimas 1

Nunca había fallado en su trabajo. Sabía mantener la cabeza fría, bien alta, y llevaba a cabo todas las misiones sin titubear. Había tenido muchos clientes y ninguno había salido insatisfecho, pero sin embargo aquella vez fue diferente. Lo supo desde el momento en el que la chica de labios color carmín entro por su puerta, manos enfundadas en largos guantes de lino y manchadas por un cigarro a medio consumir que desprendía ceniza. Parecía sacada de una novela del siglo XIX, tan peripuesta, perfecta y curvilínea. Tomó asiento sin hablar y lo miró, visiblemente sorprendida. Estaba claro que esperaba algo más, como todos los que habían pisado aquella moqueta alguna vez. 

—Buenos días —dio una calada y, al ver que nadie respondía, prosiguió —he venido aquí para contratar sus servicios. Se trata de un varón, aproximadamente veinte años de edad. Tiene el pelo moreno, rasgos orientales, no demasiado espigado, pero tampoco ba...
—¿Tiene una foto? —interrumpió, inclinándose hacia delante. 
—Sí... sí, claro —balbuceó, rebuscando en su bolso y sorprendida por aquella falta de formalidad. Se la tendió al hombre, que la observó con detenimiento  para tirarla junto a otros papeles a un lado de la mesa —¿puede usted...?
—Claro que puedo, pero no le va a salir gratis ¿sabe?
—Ya lo había supuesto —la mujer le tendió un cheque y el hombre lo miró, sonriendo.
Era más que suficiente.

8 ago 2011

Arriésgate.

Vamos, ven junto a mí y arriésgate. Complica las cosas. 
Pídeme algo con la mirada, que seguro que lo entiendo mejor que con palabras. Sonríe aunque no tengas motivos, irradia alegría, irradia felicidad, aléjate de lo que duele, porque es mejor andar solo que mal acompañado. Deja de pelear, las heridas solo causan fealdad. Canta en la ducha aunque lo hagas fatal, aunque se quejen los vecinos. Salta alto, tan alto que las estrellas sean algo fácil de alcanzar. Vive, que si el mundo gira es para que podamos avanzar y baila, sobre todo baila aunque no sepas donde, porque si no encontramos espacio siempre podemos inventarlo.